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ESTE BLOG PRETENDE MOSTRAR LAS BELLEZAS NATURALES Y ETNOGRÁFICAS DE LA ZONA NOROCCIDENTAL DE MARRUECOS. PERTENECE A UN GRUPO DE AMIGOS QUE DESDE 2003 PRACTICA EL SENDERISMO TODOS LOS DOMINGOS POR LOS ALREDEDORES DE TETUÁN. CONTACTO: gorgueste@gmail.com

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MONOGRÁFICOS.

jueves, 11 de agosto de 2011

SIDI SELLAM Y SIDI ALI EN SOUK EL KHEMIS DE BENI AROS.31/07/2011.(CIRCUITO DE LOS SIETE SANTOS DE LA JEBALA Y DE LOS ÁRBOLES SAGRADOS 2).


Camino que conduce a la tumba de Sidi Sel-lâm situada en el bosquete de frondosa vegetación que se ve al fondo. El peregrino, que hace dos meses salió de Marrakech, se dirige hacia ella para visitarla antes de ir al Santuario de Moulay Abdessalam en el cual piensa pasar el Ramadán.


CÓMO LLEGAR

Estos dos santuarios se encuentran en el Zoco El Jemis de Beni Arós. Una de las maneras de llegar hasta allí es coger la carretera P4702 que sale desde  la R417 (Tetuán-Larache) a la altura del Zoco El Arba Ayacha.

A la entrada a Beni Arós hay que seguir por la P4405 que va al Zoco El Kol-la; los dos santuarios se encuentran cerca de esta carretera a la salida del pueblo.
El primero está situado a la derecha  y es el de Sidi Ali. Para llegar al de Sidi Sel-lâm hay que coger una pista que sale a la izquierda, enfrente del bosquecillo de Sidi Ali y que se dirige hacia un bosquecillo.  (Ver mapa).

Situación de los santuarios de Sidi Ali y Sidi Sel-lâm en el Zoco El Jemis de Beni Arós.


La carretera discurre por un paisaje alomado, sin gran atractivo, aunque a veces se divisan casas tradicionales muy llamativas, pero cuando el recorrido se realiza durante la floración de las adelfas es muy bello por la abundancia de estas plantas en el lecho de las ramblas.  

Casa tradicional con ipomeas al lado de la carretera que va a Beni Aros.

Cauce seco del río Kerroûb que discurre cercano a la carretera que va de Larache a Moulay Abdessalam con adelfas.

Lentisco arbóreo junto al río Mejasen.

EL CULTO DE LOS SIETE SANTOS

Para entender el culto de los siete santos es necesario hablar antes de la importancia de este número en la cultura occidental y oriental.
La tradición otorga al número siete una simbología especial que puede estar relacionada con fenómenos astronómicos como por ejemplo la duración de las diferentes fases de la luna, la existencia de ciertos fenómenos naturales, o la de los 7 astros cambiantes  que se visualizan en el cielo a simple vista: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Algunos ejemplos son:
- Los 7 días de la semana.
- Los 7 colores del arco iris.
- Las 7 notas musicales.
- Las 7 maravillas del mundo
Pero es sobre todo en la Biblia, donde se le cita 737 veces,  y en las tradiciones de las tres religiones que la comparten: la judía, la cristiana y la islámica, donde el número 7  alcanza un gran simbolismo, representando la plenitud total, la perfección.
He aquí algunos ejemplos donde aparece este número:
- Los 7 días de la creación.
- El diluvio universal se desencadenó 7 días después de que Noé entrase al Arca.
- Los 7 sellos que se rompen antes de que los 7 ángeles del Juicio Final hagan sonar sus 7 trompetas.
- Salomón tardó 7 años en construir el templo.
- Las 7 plagas de Egipto.
- Los 7 brazos del Candelabro de los judíos.
- Las 7 puertas y las 7 tierras del infierno o las 7 partes del puente de Azirat para entrar al paraíso, en el Islam.
- Los 7 pecados capitales y los 7 sacramentos en el cristianismo.
Por tanto, no parece nada extraordinario que las tres religiones del Libro compartan también la tradición de los siete santos y que la visita a sus tumbas sea un medio para alcanzar la perfección espiritual.

Peregrino rezando en Sidi Ali.

Se cree que esta tradición tiene su origen en la leyenda de los siete santos o los siete durmientes de Éfeso.
Esta historia se sitúa en la ciudad de Éfeso, en la época del emperador Decio (249-251 d.C.) y cuenta que siete jóvenes de la nobleza, fueron perseguidos por el emperador por profesar la religión cristiana y condenados a ser ejecutados.
Los siete jóvenes repartieron sus bienes entre los pobres y huyeron a la montaña, refugiándose en una gruta en la que se quedaron dormidos. Los soldados que  los perseguían los encontraron sumidos en un profundo sueño y decidieron  tapiar la entrada para que no pudiesen escapar de allí.
Durante el reinado de Teodosio (379-395) el propietario de las tierras abrió la entrada de la gruta para guardar el ganado y los siete durmientes se despertaron. Uno de ellos fue a Éfeso a buscar comida y descubrió que la ciudad estaba llena de iglesias. También los comerciantes se asombraron cuando les pagó con monedas de Decio. Informados la emperatriz y el obispo de este suceso, se personaron en la gruta y comprobaron el milagro de los siete durmientes. Después de este suceso los siete jóvenes entraron en el “sueño eterno” y fueron enterrados allí mismo. Sobre la gruta se construyó una iglesia.
La leyenda tiene diferentes versiones respecto a quienes eran los siete jóvenes, a la manera en que fueron descubiertos en la cueva, al tiempo que permanecieron dormidos y también respecto a la fecha en la que se despertaron  que a veces se sitúa en el año 408 o en el 447, siendo emperador Teodosio II.
Para los cristianos simbolizan la resurrección de la carne que algunos heréticos negaban y a partir del siglo VI serán objeto de veneración y su nombre estará junto al de otros mártires.  Pero los siete durmientes tendrán una relevancia especial por el hecho de haber sido testigos de su propia resurrección. Su culto se extendió por oriente y occidente y tanto la iglesia ortodoxa como la romana los incluyeron en su santoral.
En el Corán, Libro Sagrado del Islam, también se menciona la historia de los siete durmientes en la sura XVIII llamada Sura al-Kahf (la caverna) conocida también como "La gente  de la Cueva". Para más información se puede visitar: http://www.svida.com/content/view/687/69/
Esta sura recoge una versión de la historia de los durmientes semejante a la que se difundió en el mundo cristiano.
Trazas de un relato similar se encuentran en la tradición judía, india, germánica y china.
Numerosos santuarios cristianos y musulmanes dispersos por diferentes países, han mantenido el culto a los siete  santos o a los hombres de la caverna y el del monte Pion, cercano a Éfeso (Turquía), sigue siendo actualmente un centro de peregrinación tanto para cristianos como para musulmanes.
Otra de las capillas más conocidas  dedicada a su culto está en Vieux Marché en Bretaña (Francia).
Tal vez la adaptación local de esta tradición, sea el origen de los numerosos siete santos que existen en la cultura cristiana y de los sebaatu riyal  de la cultura musulmana.
Por ejemplo en Cuenca (España) existían en los alrededores de la ciudad siete santuarios dedicados a santos locales que tradicionalmente se visitaban a lo largo del año para ganar indulgencias. Al hundirse algunos de ellos, los santos y sus reliquias se trasladaron a diferentes capillas de la catedral y se puede seguir ganando las indulgencias si se las visita. Sobre la puerta de cada capilla está la inscripción UNUM ET SEPTEM.
En  Marruecos es frecuente también encontrar esta tradición, destacando los siete santos de Regraga, los 7 santos de Marrakech, los siete santos de Ghomara y los siete santos de la Jebala, cuyas historia no tienen ninguna relación entre sí, pero en todos los casos se les reconoce la facultad de contribuir al bienestar físico y espiritual de sus adeptos.
Los santos de  Regraga fueron siete hombres de la tribu de Masmuda que guiados por una providencial revelación fueron a la Meca en busca  del nuevo enviado de Dios. Allí encontraron a Mahoma quien les dio un escrito exhortando a los magrebíes a que se convirtieran la Islam. Su tumba se encuentra situada en Xiadma en la región de Jbel  Hedid.
Los siete Santos de Marrakech fueron siete hombres santos que vivieron en épocas distintas y cuyas tumbas están en diferentes lugares de la ciudad. Su único punto en común es haber sido enterrados en Marrakech. Fue el Rey Mulay Ismail ( 1672-1727) quien unificó su culto, movido  por el arrepentimiento de haber devastado prácticamente la ciudad y estableció la visita a sus mausoleos un día diferente de la semana.
En la región de Ghomara también se venera a Beni Buzra y a sus siete santos.
Los siete Santos de la Jebala están relacionados con los ancestros de Moulay Abdessalam, desde el primer idrissida que se estableció en la región, sidi Mezuar, hasta su padre sidi Mchich, y sus tumbas y santuarios eran visitados por los peregrinos que  venían al Jebel Alam.
En la bibliografía consultada, a veces no está claro que los siete santos de la Jebala sean estos siete,  porque cuando se habla de los santuarios que deben visitar los peregrinos que vienen a Moulay Abdessalam se citan algunos de los mencionados más abajo como "sebaatu riyal", y luego se añade que  también se deben visitar las tumbas de los siete santos”. En otros casos, se amplia el número de santuarios que deben ser visitados. Cuando se pregunta a la gente del lugar sobre quien era el santo de su pueblo, la mayoría lo desconoce totalmente, pero si hemos encontrado a gente que recita de memoria los siete nombres por orden genealógico desde sidi Mezuar hasta sidi Mchich; a continuación los citamos en este orden, nombrando los lugares donde se encuentran sus tumbas:
Sidi Mezuar, en Dar er Rati. (35º 10' N,  5º 43'W  mapa topográfico 1:50.000 de Souk El Kolla).
Sidi Sel-lâm, entre Souk el Khemis de Beni Aros  y Mejmoula. (35º 18’ N, 5º 37’W mapa topográfico 1:50.000 de Souk el Khemis des Beni Arouss).
Sidi Issâ, en Bou Amar. ((35º 18’ N, 5º 38’W mapa topográfico 1:50.000 de Souk el Khemis des Beni Arouss).
Sidi Hurma, en Mjazliin. (35º 21’ N, 5º 45’W mapa topográfico 1:50.000 de Souk el Khemis des Beni Arouss).
Sidi Ali, en Souk el Khemis de Beni Aros. (35º 21’ N, 5º 38’W mapa topográfico 1:50.000 de Souk el Khemis des Beni Arouss).
Sidi Abû Bakr, en Aïn el Hdid.   (35º 19’ N, 5º 42’W mapa topográfico 1:50.000 de Souk el Khemis des Beni Arouss).
Sidi Mchich en Taguezart. (35º 18’ N,  5º 33W  mapa topográfico 1:50.000 de Souk el Khemis des Beni Arouss).
En este reportaje se mostrarán primero Sidi Sel-lâm y después Sidi Ali, pero en este blog están también los reportajes de los demás santuarios citados.

Souk el Khemis des Beni Aros es el centro comercial y administrativo de la zona y por tanto más desarrollado que los pueblos de alrededor, ésto se pone de manifiesto en la práctica desaparición de las casas tradicionales, sobre todo las cercanas a la carretera principal. Parece más un pueblo del oeste americano que de esta región.


TUMBA DE SIDI SEL-LAM


Mapa del bosquecillo donde está situado el santuario de Sidi Sel-lâm.


Sidi Mezuar, biznieto de Dris II, fue el primer idrisida que se instaló en la región; los habitantes le pidieron que les diera a un hijo para que fuese su Cherif y les dejó a Sidi Sel-lâm el cual fue recibido con tanta alegría y honores que se le llamó "El Aros" (el novio); desde entonces los habitantes de la región se denominan los "Beni Aros" (los hijos del novio).
La tumba de Sidi Sel-lâm es una de las más bonitas de las que hemos visitado y el cementerio que la rodea está muy cuidado.

Entre los campos de cultivo se divisa este bosque en cuyo interior se encuentra la tumba de Sidi Sel-lâm.

En su interior se encuentran enormes acebuches mezclados con lentisco, arrayán y algún laurel.

Entre la espesa vegetación típica del acebuchar se divisa la pared encalada de la tumba.

La tumba del santo es de una enorme sencillez, como todas las de la región, y está formada por cuatro muros encalados que rodean un cuadrado alrededor de un gran árbol (un acebuche en este caso). Normalmente, en uno o en varios de los muros  hay alguna ventana enrejada para ver el interior de la tumba. En este caso la construcción de las tres aberturas asimétricas y la de esas curiosas repisas pintadas de azul, que se usan para poner las velas y las ofrendas, confieren a este santuario una belleza especial que impresiona.

Además del acebuche del interior de la tumba, en los alrededores, se encuentran numerosos ejemplares con esbeltos troncos de gran grosor.

Desde la ventana del muro se contempla el tronco del acebuche del interior de la tumba rodeado de la una Bryonia seca.

Todo el recinto es un cementerio con tumbas encaladas o simplemente marcadas con piedras.

Tumba encalada dentro de un círculo de piedras. Es de destacar que las tumbas son mucho más anchas que las de otros cementerios.

Los visitantes atan a las rejas ramitas de plantas al mismo tiempo que rezan un plegaria y piden al santo lo que desean que les conceda.

Las ofrendas no solo se atan a la reja de la ventana sino que también se colocan en la parte superior del muro sujetas con una piedra.

Otras veces las ofrendas se colocan al pie de árboles centenarios del recinto a los que se les considera sagrados. Aquí se ven ramitas de arrayán sujetas con una piedra.

Como en otros santuarios existe una mezquita al lado, donde se pueden alojar los peregrinos o al menos pararse a descansar como se ve que está haciendo este peregrino que ha venido andando desde Marrakech.

 Pozo junto a la mezquita. Todos los santuarios están localizados en lugares donde hay agua. En éste, además del pozo, hay una fuente a la entrada y está situado junto a un arroyo.

Fuente a la entrada de Sidi Sel-lâm. Aquí también se colocan ramitas de arrayán como ofrendas.

SANTUARIO DE SIDI ALI


Mapa con el emplazamiento del bosquecillo donde está Sidi Ali.

El santuario de Sidi Ali está a las afueras del pueblo de Souk el Khemis de Beni Aros. Este santo era biznieto de Sidi Sel-lâm.

La tumba de Sidi Ali es semejante a las encontradas en la región, pero esta vez el árbol no está dentro de ella.

En este acebuche cercano se ponen las ofrendas atando hojas de palmito en las ramas o depositando a sus pies ramitas de arrayán o de otros arbustos del lugar.

Aquí se observa con más detalles las hojas de palmito atadas a la rama del árbol.

Rama de arrayán sujeta con una piedra sobre el tronco del árbol.

Hojas de palmito atadas a la reja de la ventana de la tumba.

Peregrino descansando y rezando.

Otra variante de ventana y de repisa para poner las velas, cerca un trozo de corcho para sentarse.


El cementerio de sidi Ali también está muy cuidado.

Si se observa en el mapa la situación de los siete santuarios se ve que están más o menos alineados en una ruta que desde Larache se dirige a M.A. y que excepto el de Sidi Mezuar que está más alejado,  entre ellos la distancia no es superior a una jornada e incluso menor. Todos ellos tienen agua e instalaciones para acoger a los peregrinos por lo que debieron ser puntos importantes de descanso para éstos.
Con independencia de su importancia cultural y religiosa, todos están situados en parajes naturales de gran valor por su belleza paisajística y sobre todo conservan a su alrededor bosquetes con árboles centenarios que destacan, en muchos casos, como una mancha de verdor en zonas completamente deforestadas. Su cuidado y protección deberían ser prioritarios en todos los planes de desarrollo local que se realicen en la región y podría ser muy interesante promocionar circuitos de senderismo que pasen por ellos.
Se adjunta la referencia de un interesante trabajo referente a la importancia de la conservación de estos lugares que fue publicado en la revista científica de ecología y medio ambiente Ecosistemas en septiembre de 2005.

Los bosquetes de los khaloa (morabitos) del Rif, Atlas Medio y región del Sus de
Marruecos
L. Taïqui(1), E. Seva, J.L. Román (2), A. R?Ha (3)
(1) Dpto. de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Aldelmalek Essaâdi, 93000 Tetuán, Marruecos
(2) Departamento de Ecología, Universidad de Alicante. Apartado de correos 99. 03080 Alicante, España
(3) Dpto. de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Aldelmalek Essaâdi, 93000 Tetuán, Marruecos

Nos hemos permitido extraer de allí los siguientes párrafos para destacar de nuevo la gran importancia de estos lugares.
“Los recintos sagrados constituyen un elemento de integración donde se unen naturaleza y cultura. Su protección sólo corre a cargo de la cultura popular tradicional. Este respeto tradicional, en regresión, debe ser reforzado por medidas oficiales de conservación natural, pues estos bosquetes asociados pueden constituir áreas de diversidad biológica y para la protección de manantiales de agua. Efectivamente, los recintos sagrados pueden contribuir a la conservación de ecosistemas, de especies y de la variación genética. Además, pueden jugar un papel importante en el desarrollo económico y sociocultural y en la educación medioambiental.
La protección de los recintos sagrados es una protección de la herencia cultural y natural para la satisfacción de las necesidades espirituales y económicas de los creyentes (UNESCO, 2003). Esta herencia se encuentra gravemente amenazada por la presión demográfica y el aumento de las necesidades económicas. Debe ser valorada por las autoridades locales y sobre todo nacionales a través de proyectos científicos y leyes de protección”.
En este blog pueden encontrarse otros seis reportajes relacionados con este tema:

1.- Tazrout y la Zauia de los Raisuni.

2.- La tumba de Sidi Mchich en Beni Aros.

3.- La Zaouia de Sidi Heddi en Beni Aros.

4.- Ez-Zaouia de Sidi Issaf Tlidi (Circuito de los peregrinos a Moulay Abdessalam)

5.-Santuario de Moulay Abdessalam Ibn Mchich del Jbel Alam

6.- Santuario de Sidi Ahmed Mezouar en Dar Er Rati (Sumata).





  

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